Hay golpes que son necesarios, sí, lo son. El dolor no es lo mejor, pero aveces necesitamos sentirlo para despertar, muchos golpes ni si quiera están pensados para que suframos, sino para renacer de nuestras cenizas, y así lo siento. Cada día una pequeña ceniza de mi alma revive, empieza a avivar su calor y formar su pequeña brasa, no es un gran avance pero es poco a poco como conseguimos la mejor de las barbacoas.
No tengo miedo, hoy es un día más, solo que diferente. Comenzaré a retomar mi vida, y si mi corazón así lo pide, volveré a hablar con aquellas personas que un día dejé escapar, y si me lo pide, me quedaré en casa viendo una película y si también me pide salir y bailar hasta las siete de la mañana, lo haré, a partir de ahora quien me dirige es mi corazón.
No le voy a temer a este cambio, vivía en una costumbre, vivía en algo que ya no podía ni debía ser, y ahora debo de ser yo, y solo yo. Habrán días buenos y días malos, no lo niego, pero más vale ser yo que no ser.
Aquello que te hace temblar,
dicen que es por lo que tenemos que arriesgarnos.

Comentarios
Publicar un comentario