Todo empieza, parece perfecto, lo sientes, lo sienten. Un sentimiento grande te invade, su sonrisa, su locura.. su forma de ser. Sus cambios repentinos de enfadado a enamorado, sus abrazos tan perfectos, la de horas que pasabas a su lado. Pero.. llega en el momento en el que solo encuentras defectos en todo lo que has echo y hacen. Odias verle sonreir y su locura te hace volverte de loca de rabia. Odias su forma de ser, dices que ha cambiado. Sus cambios de humor los odias, y lo peor es que no lo entiendes. Odias que te abraze, te agobias y cuanto menos tiempo pases con esa persona, mejor te sientes, más a gusto. Y en ese momento te das cuenta de que nada es para siempre, los recuerdos se borran.. un sentimiento no es para siempre, no dura una eternidad. Un día el amor se acaba. Y sí, le quieres, se quieren... pero no hay nada que os una en este jodido momento. Lo peor de todo es que te seguías mintiendo creyendo que has encontrado algo que sería eterno, que no se acabaría, que sería un tu para el y el para tí. Pero ya no es así.. no es pasar del amor al odio, para nada. Le quieres tanto y te odias tanto. Quieres quererle como deberías, realmente quieres saber quererle como antes. Pero ya nada es lo mismo. Y realmente te preguntas si volverá a serlo. Ahí, vuestros caminos se separan.. pues pensaste que era tu uno en un millón. Pero tu no te engañaste sola.. los dos se engañaron. Pues date cuenta que eran más las ganas de encontrar a la persona de tu vida, que de estar con ella.
Así que recuerda... nada es para siempre...

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