Es como si fueras invisible, pero te acuestas pensando en él, y al levantarte también estás pensando en él. A veces hasta te gustaría ser él solo para saber cómo piensa. A veces solo necesitas escuchar su voz para ser feliz. Y cada vez que escuchas una de esas canciones, que describen exactamente lo que te pasa, piensas en él. Y necesitas escucharlas. Y llegas a pensar que un día él estará contigo, y te querrá. Pero sabes que eso es casi imposible. Y ahí es cuando te das cuenta, y ese sentimiento puede contigo, y sólo con escuchar su nombre te derrumbas. Pero le quieres, y sabes que eso es lo que importa y qué harías cualquier cosa por él, cualquier cosa. Y el sufrimiento está incluido en esta historia, y esta historia es de amor. Pero te sientes bien queriéndole aunque sea de esta forma. Nunca digas nunca. Porque cuando él sonríe, tú sonríes.
Solté tu luz, porque ocultaba la mía. Solté tu pecho, porque oprimía el mio. Solté tus manos, porque apretaban las mías. Solté tus brazos, porque sujetaban los míos. Solté tu voz, porque silenciaba la mía. Solté tu mirada, porque perdía la mía. Solté tu cariño, porque se quedó con el mío. Solté tu tiempo, porque no congeniaba con el mío. Solté tus caricias, porque eran ásperas. Solté de ti, para ser de mí. Solté de mí, para ser tú. Solté para dejar. Soltar para volver a ser, tú. Soltar para volver a ser, yo. Soltando lo que éramos, para volver a ser individual.

Comentarios
Publicar un comentario