Los días pasan grises, sombríos... ya no veo la luz que antes veía, mi sonrisa ha cambiado ligeramente, mi felicidad disminuye a destiempo. Las ganas de dar un paso más o retroceder, la elección de alejarte o intentarlo una vez más. Hay cosas que me desconciernan, y luego hay cosas que me alegran. Hay días ligeramente alegres, y días totalmente oscuros, no hay estabilidad, y ante todo yo quería algo así. No quiero un día sí, y un día no; yo quiero simplemente una de las dos el resto de mi vida. No quiero cambiar de ánimos a segundos, ni quiero decir "nunca" por que no se cumplen. También dicen que los "para siempre" no duran siempre, y que las hojas de los árboles, siempre acaban cayendo. Que las torres un día el viento las destruye y que todo en esta vida tiene un final. Que el día se vuelve noche, aunque el sol vuelva a salir, siempre se va, que el mar se calma, pero nunca faltan las olas. El viento que deja de soplar, pero sin previo aviso llega una ventisca. Te desconcierta, no sabes a donde ir, te quedas paralizado sin rumbo, estas en una órbita distinta, no te encuentras en el lugar que estabas, simplemente, ya no te encuentras...
Solté tu luz, porque ocultaba la mía. Solté tu pecho, porque oprimía el mio. Solté tus manos, porque apretaban las mías. Solté tus brazos, porque sujetaban los míos. Solté tu voz, porque silenciaba la mía. Solté tu mirada, porque perdía la mía. Solté tu cariño, porque se quedó con el mío. Solté tu tiempo, porque no congeniaba con el mío. Solté tus caricias, porque eran ásperas. Solté de ti, para ser de mí. Solté de mí, para ser tú. Solté para dejar. Soltar para volver a ser, tú. Soltar para volver a ser, yo. Soltando lo que éramos, para volver a ser individual.

Comentarios
Publicar un comentario