Hace tiempo encontré una pequeña cajita de zapatos donde guardaba todos mis recuerdos. La abrí, y allí encontré varias cosas, algunas de ellas muy interesantes: una entrada a un restraurante a donde fuy de viaje con unos amigos que ahora ni hablo con ellos, miles de cartas escritas para ese amor prohibido.., una foto con todos mis compañeros de instituto… Todos esos momentos que te quedan grabados en la mente y que no se van, ni siquiera con el tiempo, como todo el mundo dice. Cada risa, cada melodía, cada beso, cada palabra una forman ya parte de mi, y si alguno de ellos desapareciera y se fuera para siempre sería como si faltara trocito de mi alma. Pero con el tiempo he aprendido que sin ellos yo no sería nada ni nadie. Y que cada persona pasa a formar parte de tu vida en el momento en el que compartes un recuerdo con ella.
Solté tu luz, porque ocultaba la mía. Solté tu pecho, porque oprimía el mio. Solté tus manos, porque apretaban las mías. Solté tus brazos, porque sujetaban los míos. Solté tu voz, porque silenciaba la mía. Solté tu mirada, porque perdía la mía. Solté tu cariño, porque se quedó con el mío. Solté tu tiempo, porque no congeniaba con el mío. Solté tus caricias, porque eran ásperas. Solté de ti, para ser de mí. Solté de mí, para ser tú. Solté para dejar. Soltar para volver a ser, tú. Soltar para volver a ser, yo. Soltando lo que éramos, para volver a ser individual.

Comentarios
Publicar un comentario