Quiero que me beses. Quiero que me abraces, que vengas detrás de mí cada vez que me enfado como una niña pequeña y me susurres al oído que soy la mejor princesa de las pocas que hay en el mundo. Que me digas la suerte que has tenido en encontrarme. Quiero tocar cada milímetro de tu cuerpo y recorrerlo a besos. Apoyarme en tu pecho hasta quedarme dormida. Que me mires y ver en tu mirada algo profundo y verdadero. Que me susurres al oído cada sentimiento que se te pase por la cabeza en ese preciso instante. Que me cuentes hasta lo que has soñado estando dormido. Y que lo que hayas soñado estando dormido sea yo. Quiero que no te vayas nunca. Que formes parte de mi pasado reciente, mi presente y mi futuro. Quiero poder ser feliz a tu lado. Quiero sentirme como una princesa cuando estoy a tu lado. Te quiero a ti. Y es que todo lo que quiero, lo tengo. Te tengo a ti, ¿qué más puedo pedir?
Que difícil, increíblemente difícil vivir con miedo a abrirse, pero así me han hecho. Llevo un año cerrada a sentir, prefiero tocar la superficie sin mirar que hay debajo, y sin que nadie mire quien hay detrás de esta sonrisa con la que todos se quedan, siento que luego se irán, que estoy para ser pasajera, para entretener, nunca para ser. Desde que veo que alguien puede ser capaz de quererme, huyo, me escondo del amor, sin aceptar que realmente lo necesito, corriendo siento que nada me ataca, pero realmente me estoy atacando a mi misma sin razón. Pero como quieren que me pare, si cuando paré los demás no me pasaron el relevo, como quieren que diga lo que una persona me hace sentir si cuando lo hice lo pisotearon, cuando desgaste todo el amor que tenia en una carrera sin premio, cuando ahora se elogia tener sexo pero no compartir amor ¿voy a confiar en este panorama? Y lo más triste, es la impotencia que recorre mis venas, porque me gustaría sentir, me gustaría verme en...
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